Lo más habitual es que el encuentro sea en el domicilio de la acompañante: puede tocarte un monoambiente en una casa reciclada o una unidad en alguno de los edificios levantados junto al polo de oficinas. La otra modalidad frecuente es que ella se traslade a tu hotel o a tu casa; conviene plantearlo en el primer mensaje, porque cambia el horario disponible.
El contacto empieza siempre en el perfil: ahí están las fotos, la descripción del servicio y las franjas horarias en las que atiende. El paso siguiente es escribirle por WhatsApp, directo, sin agencias ni terceros de por medio. Un mensaje breve alcanza: día, horario aproximado y duración. Ella confirma si tiene lugar y recién entonces pasa la dirección exacta.
La agenda de la zona sigue el pulso laboral: entre semana hay disponibilidad amplia desde el mediodía, y los fines de semana el barrio se vacía y la oferta suele ser menor. Si tu única franja posible es sábado o domingo, escribí con anticipación. Entre semana, en cambio, el ir y venir constante de gente ajena juega a favor de pasar inadvertido.
En perfiles vas a encontrar de todo: chicas jóvenes que trabajan por su cuenta, mujeres maduras con agenda acotada, uruguayas y extranjeras radicadas en Montevideo. En servicios, desde encuentros breves hasta citas largas, masajes, acompañamiento para una salida o el trato cercano tipo novia (GFE). Cada perfil aclara qué hace y qué no; leerlo antes evita malentendidos.