Escribir por WhatsApp desde el aviso sigue siendo lo habitual, pero acá conviene hacerlo con algunas horas de anticipación. Un mensaje que diga qué día, en qué franja y de cuánto tiempo hablás alcanza para cerrar. Durante la jornada laboral las respuestas pueden demorar, no porque no te lean, sino porque la agenda de la tarde se arma temprano.
Sobre el lugar hay tres caminos posibles y conviene definirlo de entrada: el departamento de ella, tu propio alojamiento si estás de paso, o un apart alquilado para la ocasión. Varias acompañantes de la zona trabajan las tres modalidades, aunque cada una necesita un margen distinto para organizarse, así que decirlo desde el primer mensaje evita reprogramar sobre la hora.
El público de la zona empuja cierto tipo de pedidos. Acompañamiento para una cena de trabajo, encuentros breves entre el final de la oficina y la vuelta a casa, masajes para descomprimir después de un día largo. También hay quien busca algo más pausado y sin reloj, y varias chicas del barrio lo trabajan así, con citas de varias horas.
Tené presente que el filtro va en los dos sentidos: del otro lado también deciden si la consulta les cierra. Escribir con datos concretos, no pedir fotos extra ni condiciones distintas a las publicadas y aceptar un no sin insistir son las cosas que más pesan. Quien coordina bien termina consiguiendo turno en franjas que a otros les dicen que están ocupadas.