La duración de los encuentros varía más que en cualquier barrio vecino. Hay agendas armadas para citas breves en horario comercial, aprovechando que mucha gente pasa por acá por trabajo o trámites, y otras que solo toman reservas largas, pactadas de un día para el otro. Preguntá por la modalidad al escribir, porque pocas manejan las dos.
En cuanto a lo que se ofrece, el abanico va del masaje al acompañamiento para una cena o un evento, pasando por la experiencia de novia, con más conversación y menos protocolo. Cada aviso enumera sus condiciones y sus límites, y respetarlos tal como están publicados es lo que hace que el encuentro salga bien para las dos partes.
La coordinación es directa: se escribe al WhatsApp del perfil, se confirma horario y duración, y recién entonces llegan la dirección y el número de apartamento. Nadie tiene por qué pasarte esos datos a través de otra persona. Si alguien pretende gestionar el contacto por un canal distinto, lo prudente es cortar y volver al listado.
Antes de decidir, dedicale un momento al aviso: fotos recientes, descripción completa y datos coherentes entre sí dicen más que cualquier promesa hecha por mensaje. Si algo no cierra, seguí de largo, que opciones sobran. Y evitá renegociar condiciones al llegar, porque lo acordado por escrito es lo único que realmente vale.