Se empieza por el aviso: fotos, horarios de atención y servicios publicados. Después el intercambio es por WhatsApp y siempre con ella, sin intermediarios de por medio. Decile el día que te sirve y la duración que tenés en mente; con eso ya sabés si hay lugar en la agenda y podés seguir mirando si no coincide.
La mayoría recibe en su casa, sobre las calles internas que rodean la elevación, pero también hay quienes salen a domicilio y bajan hasta los barrios llanos vecinos o hasta un hotel del Centro. Si te queda más cómoda esa opción, decilo desde el arranque, porque cambia por completo cómo se organiza el resto de la coordinación.
Lo que se ofrece va de encuentros cortos a citas de varias horas, con masajes y con propuestas de trato cercano del estilo que se anuncia como novia por un rato; algunas chicas suman acompañamiento para una salida. Cada aviso lo aclara, y ese detalle publicado es lo que vale a la hora de acordar.
Para la llegada, el taxi o una aplicación de viajes resuelven mejor que el auto propio: te dejan en la puerta y te evitan estacionar en pendiente, que en varias cuadras es incómodo de verdad. Del resto se encarga el barrio: son calles de vecinos que están en lo suyo, donde alguien que llega, entra y al rato se va no genera ningún comentario.